La mareante edición de Una singuralidad desnuda, forrada de principio a fin con geometrías de oculista zumbón, tiene más que ver con la propia verborrea sobre la que se alza la novela que con su contenido, pues todos los personajes del libro tienen buena vista y no visitan exposiciones de Escher ni nada que se le parezca. La edición, la cosa del libro, es una maravilla. Tapa dura, guardas, letra para abuelos y juegos visuales para los nietos. Edita Pálido Fuego. Lo que echamos de menos en este trabajo artesano, mágico y malagueño (Pálido Fuego tiene su sede en Málaga),...
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