A lo mejor tiene razón Kenneth Goldsmith y no hay que leerse los libros; a lo mejor sólo hay que hacerles compañía, sacarlos de las baldas de las bibliotecas, de las apreturas de la Fnac, orearlos página a página y luego devolverlos al baúl de sí mismos. Leer me parece cada día más inútil, más difícil, honra de más. Yo ya sólo leo libros palabra por palabra cuando se escriben palabra por palabra, en plan Tablas de la Ley, en plan Código de Circulación; en plan follador que sólo a la que ama le quita todos los calcetines. Con las demás podemos follar bajando un poco la sisa...
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