La palabra del mudo son 1.000 páginas de cuentos. El reto aquí es saltarse, como poco, ochocientas, evitar el ataque epiléptico, como cuando se juega a destripar zombies en las consolas, que no se puede estar todo el día en ello. Nada más perjudicial para Ribeyro que leer todos sus cuentos seguidos, con determinación masoca. Lo mejor es leer los cuentos que yo os diga que leáis. Prologa, desde 1994, el autor su adoquín, diciendo cosas sensatas e inanes, salvo cuando cita a Borges. Nos planta también su decálogo, que es una cosa que hacen los cuentistas por obligación,...
0comentario(s)
Suscribirse a Julio Ramón Ribeyro