Yo una vez leí en voz alta el cuento de Onetti Bienvenido, Bob y casi me da un puto ictus. No, una apoplejía. No: un derrame cerebral mismo. Mejor: asfixia, fiebres amarillas, ictericia. Todo. Con Onetti la vida es mejor. Muerto. El caso es que nunca he sido fan o devoto de Onetti, alma olvidada, esquinada, contrahecha del boooooooom catapún. No es un mierda -en fama- como Di Benedetto o Saer, pero la verdad es que su figura parece perdurar gracias a la respiración asistida de la recomendación elevada. Muñoz Molina, mayormente.  No no me gusta. Hay autores que me gustan y...
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