Lo que sabemos del texto antes de leer es tan importante como el texto mismo. Esta disposición es un elemento básico sobre el que Borges ha insistido: clásico, decía, es aquel texto que leemos como si fuera un clásico. Sabemos que es un clásico y entonces nos disponemos a leerlo de una manera tal que hasta sus defectos nos parecen deliberados. Lector perspicaz: ¡Cuánto dogmatismo, Juan! Estas tres frases con que arranca el post son de Ricardo Piglia. Me pregunto cómo las habréis leído, si como estupideces o como genialidades o como Juan Mal-herido o como un Juan Mal-herido...
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Los prólogos son una cosa escrita para tontos. Un prólogo es siempre innecesario y siempre hay que saltárselo antes de leer lo que anticipa. Hay gente que lee los prólogos y cree que ha entendido algo del mundo, incluso algo del libro. Hay gente, también, que se merece un prólogo ella misma para ahorrársenos a los demás. Qué puta lástima no poder prologar personas y darlas por consabidas. Quizá Facebook no sea más que un prólogo para enunciar que uno no vale la pena. Joseph Conrad. El caso es que un libro compuesto exclusivamente de prólogos es toda una reivindicación del...
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