Esto lo he encontrado al cabo. No deja de ser pertinente que aclare -me aclare- que todo lo que leo, casi todo lo que leo, es una suerte ambulatoria, un pasearse la biblioteca, como Borges, según Piglia, hizo toda su literatura sin salirse del itinerario de librerías de Buenos Aires, hace ochenta años. Quiere decirse que leer, muchas veces, es cuestión de quedarse quieto, ver pasar los libros, y que ir a buscarlos sólo puede lograr, en rigor, que te pierdas. Pues iba por algún anaquel de la biblioteca y vi, finito, esta cosa de Anagrama. Hace tiempo que sabía que Jordi...
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