Félix de Azúa sonaba, sus novelas, cuando en los años 90 cualquiera con más de 40 años que publicara en Anagrama parecía un autor imprescindible. Lo cierto es que sus novelas nunca gozaron de autonomía fuera de este marco incomparable de prestigio. Dejó de escribirlas y nadie lloró por las calles, tampoco se reeditaron -ni en Anagrama ni en ningún otro sitio- sus libros de éxito, pues alguno, como la Historia de un idiota contada por él mismo, dieron agún trabajo a las imprentas de Cornellá, o donde fuera. Yo leí algunos de sus títulos y no me dijeron nada.  Esto es así...
4comentario(s)
Suscribirse a Félix de Azúa