Las noveluchas son para el verano, como las bicicletas y algunos conciertos de piano. El verano una cosa que tiene es que nos iguala a todos en pereza, estupidez y largo de las mangas. La inteligencia se salda en estos meses como estos DVDs que antes valían 20 euros y ahora los regalan; uno no puede pretender ser muy inteligente cuando está toda la muchachada desflorándose bajo su balcón. Entonces hay que leer novela ligera, negra, linegra o nelígera, que es un libro que no vuela pero, como poco, aletea. Realmente hay quien afirma que aprovecha el verano para leerse otra...
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