Esto que ahora suena más viejo que el yo-yo, más antiguo que la gramola, que parece sacado del refajo de doña Francisca, la de Cuenca, fue un día lo más moderno del mundo. Escribir así, decadente de sí, con polilla, con recuerdo vago, con perversión.  A los bachilleres que fui -fui varios bachilleres y por eso soy genial-, nos ponían de lectura obligada la Sonata de otoño, y es milagro que algunos hoy en día, pasadas tres décadas casi, sigamos leyendo libros. Incluso: sigamos leyendo a Valle-Inclán. A Valle-Inclán se le dejará de leer porque, con el paso de los años, su...
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Sabréis que mi jefe anda encomendado a la novedad en este sitio y que aquí nos vamos quedando con los relumbrones de las bibliotecas, con la novedad de hace un siglo que sigue siendo más potente que la novedad de ayer, pobrecitos de ellos. A Juan Ramón Jiménez hemos llegado seguido de lo anterior, pues estaba Umbral en los años radiofónicos leyendo mucho a Juan Ramón Jiménez, a Jorge Guillén y a varios columnistas de derechas, y a los columnistas de derechas ya los hemos leído. Juan Ramón Jiménez es de escuela, del BUP aquel, de uni también, de verlo en las aulas y en los...
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Lo que sabemos del texto antes de leer es tan importante como el texto mismo. Esta disposición es un elemento básico sobre el que Borges ha insistido: clásico, decía, es aquel texto que leemos como si fuera un clásico. Sabemos que es un clásico y entonces nos disponemos a leerlo de una manera tal que hasta sus defectos nos parecen deliberados. Lector perspicaz: ¡Cuánto dogmatismo, Juan! Estas tres frases con que arranca el post son de Ricardo Piglia. Me pregunto cómo las habréis leído, si como estupideces o como genialidades o como Juan Mal-herido o como un Juan Mal-herido...
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