Enviado por alb el Lunes, Septiembre 7, 2015 - 04:06

"Lo mejor que hizo nunca la editorial Melusina, sello fundado en Barcelona por José Pons, fue publicarme a mí."

Con esta frase cargada de sensatez comienza La mala entrevista 7, realizada a la editora de Melusina Elisabeth Falomir.

Un extracto:

Melusina ha publicado dos manuales sobre poliamor. ¿Está el asunto más en boga que hace años? ¿Cómo definirías brevemente el “poliamor”?

Empiezo por el final: el poliamor consiste en abandonar de forma consensuada la imposición de la monogamia. Partiendo de la evidente multiplicidad del deseo, se acepta la posibilidad de mantener más de una relación amorosa o sexual, de forma simultánea y con varias personas, con el conocimiento y aprobación de todas ellas. Puede darse en parejas o personas solteras, con distintos grados de compromiso y estructura. Resumiendo mucho podríamos hablar de una «promiscuidad ética», aunque a menudo la complejidad de las estructuras afectivas no-monógamas va más allá.

Contestando a la primera pregunta: creo que parejas abiertas ha habido siempre, pero el concepto de poliamor añade ingredientes nuevos e interesantes a la fórmula habitual.

¿Cómo describirías la situación o representación de la mujer en todos los estamentos del mundo editorial: buena, mala, regular, aceptable? ¿Hay más mujeres reconocidas como editoras que como autoras? ¿Crees que el mundo editorial es particularmente patriarcal?

Diría que las autoras disfrutan de más reconocimiento, lo cual por otra parte no es ninguna sorpresa: la edición es un oficio invisible —reivindico que así sea, me gusta pensarnos como ninjas de lo literario— y en general, salvo excepciones contadas, incluso los nombres de editores-hombres son desconocidos para el lector medio.

Para leer la entrevista completa: aquí.

Enviado por MH el Lunes, Agosto 31, 2015 - 19:34

Juan Mal-herido acaba agosto reseñando Ornamento, una estupenda novela del colombiano Juan Cárdenas. Un extracto de la reseña:

De Juan [misterio] Cárdenas hemos reseñado aquí hace años la que fue su primera novela, Zumbido, publicada por el desaparecido sello 451 editores. Eran otros tiempos. Había 451 editores.

Ahora, con menos editores, menos lectores, y tantos escritores que da como pena no tener en Madrid una plaza con un monumento al escritor caído, Juan [algo] Cárdenas (Colombia) publica en Periférica Ornamento. Ya publicó con en el pabellón cacereño Los estratos. Entre 451 editores y Periférica, Cárdenas perdió algo, un misterio.

Reseña completa aquí.

Enviado por MH el Lunes, Agosto 24, 2015 - 17:43

Juan Mal-herido reseña hoy con bastante agrado el ensayo Elogio del papel, de Roberto Casati, a pesar de que el título en español despista bastante. Casati se opone en verdad al "colonialismo digital", con tolerancia y mucho conocimiento. Un extracto de la reseña:

Dice Casati que "es bien sabido que el libro está en dificultades, incluso sin competidores, y, para más inri, que "la lectura ha sido robada". Y añade: "La transformación conceptual que el iPad ha llevado a la escena de la tecnología de masas es tan sencilla como radical. Hasta que el iPad hizo su aparición, los ordenadores eran principalmente, por no decir exclusivamente, herramientas de producción intelectual. Ahora bien, por primera vez, hemos visto surgir un ordenador que es básicamente una herramienta de consumo intelectual."

Post completo aquí.

Enviado por MH el Martes, Agosto 18, 2015 - 20:05

Juan Mal-herido comenta esta semana la primera página de El guardián invisible, de Dolores Redondo. ¿Qué le habrá parecido? Puedes comprobarlo pinchando el enlace al pie de este post. Entre medias, el comienzo de El guardián invisible. Prueben en casa.

Ainhoa Elizasu fue la segunda víctima del basajaun, aunque entonces la prensa todavía no lo llamaba así. Fue un poco más tarde cuando trascendió que alrededor de los cadáveres aparecían pelos de animal, restos de piel y rastros dudosamente humanos, unidos a una especie de fúnebre ceremonia de purificación. Una fuerza maligna, telúrica y ancestral parecía haber marcado los cuerpos de aquellas casi niñas con la ropa rasgada, el vello púbico rasurado y las manos dispuestas en actitud virginal.

Cuando la avisaban de madrugada para acudir al escenario de un crimen, la inspectora Amaia Salazar siempre realizaba el mismo ritual: apagaba el despertador para que no molestase a James por la mañana, cogía su ropa y su teléfono formando un montón y bajaba muy despacio las escaleras hasta llegar a la cocina. Se vestía mientras tomaba un café con leche y dejaba una nota para su marido, para meterse después en el coche y conducir absorta en pensamientos hueros, ruido blanco que siempre ocupaba su mente cuando despertaba antes del amanecer y que la acompañaban como restos de una vigilia inconclusa, a pesar de conducir durante más de una hora desde Pamplona hasta el escenario donde una víctima esperaba. Trazó una curva demasiado cerrada y el chirrido de las ruedas le hizo tomar conciencia de lo distraída que estaba; se obligó entonces a prestar atención a la sinuosa carretera ascedente que se adentraba en los tupidos bosques que rodeaban Elizondo. Cinco minutos más tarde detuvo el coche junto a una baliza y reconoció el deportivo del doctor Jorge San Martín y el todoterreno de la jueza Estébanez. Bajó del vehículo y se dirigió a la parte trasera, de donde sacó unas botas de goma, que se calzó apoyada en el maletero mientras el subinspector Jonan Etxaide y el inspector Montes se acercaban.

Comentario de texto a cargo de Juan Mal-herido aquí.

Enviado por alb el Lunes, Agosto 10, 2015 - 15:03

Poco le ha costado a Juan Mal-herido leer Cosmotheoros, de Rubén Martín Giráldez, libro del que se declara fan absoluto sin -a eso vamos- leerlo. Un extracto de la reseña:

Rubén Martín Giráldez ratifica en Cosmotheoros que él no quiere alcanzar la gloria como Rubén Martín Giráldez, que se prefiere otro y que se prefiere inventándose en otros; en confluencia con su extrema modestia, ni siquiera lo tienes que leer: sólo tienes que conocerlo y hablar de sus libros. Giráldez publicó anteriormente Menos joven, que también era un libro debajo de un libro con un autor debajo del autor. Sepultar la autoría y enterrar el vínculo de contemporaneidad de una obra con su tiempo parecen ser los asuntos que preocupan a Rubén Martín Giráldez, amén de que nadie lo lea. 

Post completo aquí.

Enviado por MH el Lunes, Agosto 3, 2015 - 01:25

Juan Mal-herido descubre hoy -para sí mismo- al escritor Manuel de la Escalera, con su libro Muerte después de reyes (Akal). Un extracto de la reseña:

A mí, que me aburre sobremanera la novela de la Guerra Civil hecha de oídas y entre los algodones de la democracia, me admira y me fascina la novela de la Guerra Civil y la postguerra escrita ahí, amoratado por la derrota y por la vida. Sólo las fechas de nacimiento y muerte de Manuel de la la Escalera me conmueven: 1895-1994.

Post completo aquí.

Enviado por MH el Lunes, Julio 27, 2015 - 20:38

Nuevo post en Lector Mal-herido donde se repasan varias novedades -o no tanto- para ahorrar papel y, mayormente, cerebro. Cuatro libros comenta hoy el ínclito Juan: Irse a Madrid, de Manuel Jabois, Chatarra, de Alejandro Hermosilla, El límite inferior, de Nere Basabe, y Sexo tras unos días sin vernos, de Tao Lin. Y deja esta peculiar reflexión:

Ha cerrado hoy el Café Comercial, donde no creo que se hiciera en verdad tanta literatura, pero al menos hacían buenos cafés. Las editoriales pequeñas e imprescindibles también cierran; cerrarán. Cuando uno nombra Salto de Página, Periférica o Jekyll and Jill está nombrando la muerte de la cultura; la muerte mañana. Esto es así y muchos autores no se dan cuenta nunca, hasta que pasa y ven que la vida es propiedad de las multinacionales, que nunca se puto mueren. ¡Coca-cola es inmortal! 

Post completo aquí.

Enviado por MH el Lunes, Julio 20, 2015 - 20:35

Muy a gusto ha leído Juan Mal-herido La caída, de Diogo Mainardi, libro sobre el hijo que es en verdad un libro sobre la cultura en el hijo. Un extracto de la reseña:

La caída se subtitula Memorias de un padre en 424 pasos. Eso, unido a la primera línea de la contraportada ("El libro arranca con una frase escueta, demoledora: Tito tiene parálisis cerebral"), puede justificar huidas muy sensatas por parte de cualquier lector veraniego. No, pensará el lector en bañador o bikini, otro puto padre vendiéndome a su hijo cuando lo que yo quiero comprar es literatura. Pero hojeando el libro -yo hojeo todos los libros del mundo- la cosa pinta mejor: David Markson, Mario Bellatin, Joe Brainard, Eliot Weinberger, Edmund de Waal.

A esta genealogía genial (gege) se adscribe este librito nada sentimentaloide, que nos deleita con el minimalismo de Esto no es una novela o Gallinas de madera, con la sencillez del Me acuerdo y con la triangulación cultural de Las cataratas o La liebre con ojos de ámbar, libros todos que ya deberíais haber leído.

Reseña completa aquí.

Enviado por MH el Lunes, Julio 13, 2015 - 17:58

Juan Mal-herido da cuenta hoy de su lectura de Oso, la atrevida novela de Marian Engel rescatada por Impedimenta para animar la imaginación amorosa de los lectores. Un extracto de la reseña:

¿Es mejor un oso que un hombre? O: ¿es mejor un oso que un canadiense? Son las preguntas que formula y responde esta novela, absolutamente demencial y malilla, pero que había que leer, por si acaso.

Reseña completa aquí.

Enviado por MH el Lunes, Julio 6, 2015 - 15:25

Juan Mal-herido reseña hoy La marca del editor, de Roberto Calasso, un breve ensayo sobre el arte de la edición y -en cierta manera- su final. Un extracto:

Ser editor es uno de los tres oficios más fáciles del mundo si eres rico. Roberto Calasso viene de clase alta -lo sabe uno sin mirarlo en la Wikipedia, que lo pone- y eso ya otorga competencia genética, porque los ricos hacen bien tres cosas: gastar dinero, robar dinero y editar libros.

Hay dos tipos de editores: los ricos y los asalariados. Los ricos publican lo que quieren y los asalariados publican lo que a lo mejor vende algo. Es muy distinto publicar con un ojo en la cuenta de resultados y otro ojo en el texto a publicar con los dos ojos en el texto y en tu gusto.

Gusto tiene cualquiera. Si publicar fuera todo gusto, cualquier fulano podría ser editor. ¿Qué clase de trabajo es ese que consiste en gustarte a ti? Todo trabajo consiste en gustar a los demás, en hacer productos que acepte el público. Así, un editor que puede perder dinero no es en puridad un editor, sino un señor con caprichos.

Post completo aquí.

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