Enviado por admin el Miércoles, Junio 8, 2016 - 20:15

El pasado viernes Juan Mal-herido reseñó El algoritmo de Ada, la biografía que James Essinger ha publicado sobre Ada Lovelace, hija de Lord Byron y algo así como "pionera de la era digital". Un extracto:

Hay un movimiento mundial en favor del reconocimiento de Ada Lovelace como gran científica. No seré yo quien le niegue méritos, pues lo mío son las letras, y apenas. Pero sí será Essinger en este libro el que nos confunda, disuada y, en fin, no aclare nada de por qué Ada inventó el Mac.

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Enviado por admin el Martes, Mayo 31, 2016 - 23:35

Nunca es tarde para arrodillarse ante un clásico: Juan Mal-herido lo hace con Las ilusiones perdidas, de Honoré de Balzac. Un extracto de su comentario.

Leo en edición de bolsillo y en español la novela de un francés que, hace 200 años, la mayoría de la crítica dijo que era una puta mierda. Una pena. Una pena que, gracias a este patinazo de los zoilos decimonónicos, y a esa simple anécdota que generaron con su errado juicio, cualquier escritor de ahora mismo pueda dormir tranquilo después de que la crítica de su tiempo diga que su novela es una puta mierda. ¡Pues de Balzac dijeron lo mismo, oigan!

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Enviado por admin el Miércoles, Mayo 25, 2016 - 14:44

Juan Mal-herido ha leído con gusto pero sin entusiasmo la primera parte de la trilogía Vernon Subutex, de Virginie Despentes. Un extracto de su comentario:

La escritura perro callejero tiene algún predicamento en Francia. En España, no. En España no puedes escribir "me comieron el coño" cada cinco páginas y esperar que tu libro sea loado por el establishment oficial, valga la redundancia. En el país de Anne Marie Le Pen, desde que viajaron al final de la noche de la mano del hijo de puta de Céline,es normal que cada década literaria tenga su hijo de puta. En la Francia de hoy el hijo de puta electo es Michel Houellebecq.Despentes presenta candidatura.

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Enviado por admin el Martes, Mayo 17, 2016 - 21:39

Que lo mejor que sabe hacer Foster Wallace es escribir sobre tenis, dice Juan Mal-herido después de leer El tenis como experiencia religiosa. Un extracto de la reseña:

De hecho, lo mejor que habia leído -que recordaba haber leído- de David Foster Wallace era ese ensayo o crónica, esa excusa esportiva, que aparecía en Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer, y que se titulaba también tan largo; era: El talento profesional de Michael Joyce como paradigma de ciertas ideas sobre el libre albedrío, la libertad, las limitaciones, el gozo, el esperpento y la realización humana.

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Enviado por admin el Lunes, Mayo 9, 2016 - 22:55

Juan Mal-herido ha leído muy a gusto la novela sobre Aldo Manuzio que ha firmado Javier Azpeitia, titulada -a ver si vende- El impresor de Venecia. Un extracto de la reseña:

No se puede negar que la prosa de Azpeitia se inscribe, con la de Reig y Orejudo y Royuela, en una especie de Escuela Madrileña conformada a principios de los años noventa en una serie de bares ya echados a perder del barrio de Malasaña. Es una prosa española, leída de Galdós, simpática, sin ínfulas, de frase más bien cortita, apasionada por los diálogos castizos, por esas expresiones coloquiales de la calle Espíritu Santo, y al servicio siempre de unos personajes y de una trama. Luego siempre hay un poco de sexo como de tipo que se queda sin follar después de una fiesta. 

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Enviado por admin el Martes, Mayo 3, 2016 - 00:31

Juan Mal-herido ha hecho caso a las voces consejeras y ha leído el libelo La desfachatez intelecual, de Ignacio Sánchez-Cuenca. No era para tanto. Un extracto:

La tesis es simple: pues que hay aquí, ay, unos intelectuales- en rigor, los escritores no son intelectuales, o no todos- que llevan décadas opinando alegremente, sobre todo desde El País, acerca de cualquier cosa e incurriendo en estupideces sin cuento y nadie -salvo Ignacio- se atreve a ponerles en su sitio.

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Enviado por juan el Lunes, Abril 25, 2016 - 22:20

Cuánto ingenio: Heisenberg en Ferrari. El caso es que Juan Mal-herido ha leído lo nuevo de Jérôme Ferrari y hasta ha aprendido a ponerle las tildes a su apellido. Dice sobre El principio:

¿Qué principio? La verdad es que tomé de la biblioteca este libro ya sólo viendo el nombre del autor, Jérôme Ferrari, sin importarme ni la portada ni el título, con el solo recuerdo del placer absoluto de leer Donde dejé mi alma (Demipage), con la piedad también cósmica de no acordarme para nada deSermón sobre la caída de Roma (Random House), libro que ni siquiera -y eran 140 páginas- llegué a acabarme, y empecé El principio, principié, si echar siquiera un ojo a la contraportada, de modo que el principio podía ser el del mundo, podía ser el de la vida, podía ir de valores o podía ir de Llamadme Ismael, En un lugar de la Mancha o Saben aquel que diu, principios todos; pero iba de Heisenberg. 

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Enviado por MH el Lunes, Abril 18, 2016 - 18:39

Gustan los poemas narrativos, epifánicos y canadienses de Mark Strand. Juan Mal-herido reseña Tormenta de uno y Hombre y camello:

Era de Canadá, Mark Strand, ya sólo por coherencia vocálica. Luego se hizo yanqui por trabajo universitario y porque salir en el New Yorker mola más que salir en elQué ve Quebec?. Los canadienses bien en lo que respecta a reciclar la basura. Todo lo demás, déjenlos correr.

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Enviado por alb el Martes, Abril 12, 2016 - 21:45

Juan Mal-herido ha leído estos días Resurrección, la última novela larga de Lev Tolstoi, acabada en 1899. Estuvo bien. Un extracto de la reseña:

El valor de Tolstoi, entonces, está en lo que narra, en cómo agota la felicidad del idioma para dejarlo amuleatando una información. Lo que le importa a este autor -seguramente el mejor novelista ever si se hiciera una encuesta entre todos los que escriben- es transmitir la vida. Para ello, oculta el lenguaje, y juega con los datos y las pinceladas de la percepción. 

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Enviado por MH el Martes, Abril 5, 2016 - 19:23

Eliot Weinberger seleccionó a varias decenas de poetas norteamericanos que publicaron su obra después de 1950. La edición bilingüe en español es lo que ha entretenido los días últimos de Juan Mal-herido. Hubo, claro, poetas para todos los gustos. Un extracto:

Encontré esta antología, titulada Una antología de la poesía norteamericana desde 1950 en la biblioteca, en la sección correspondiente (P de Poesía) casi 25 años después de que alguien se hubiera molestado en traducirla. Fue un sello llamado Los libros del equilibrista, del que no sé nada -ni tan siquiera si hoy en día sigue activo.

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