Enviado por MH el Lunes, Abril 7, 2014 - 11:55

A finales de esta semana estará disponible en las mejores librerías de España (o sea, en todas) Alabanza.

Os ofrecemos un pasaje extraído de páginas muy avanzadas en la novela, pasaje que consideramos representativo de su propuesta.

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Fue así. Faltaba una semana para el 14 de febrero, día de
San Valentín. Sebastian acababa de volver de comer y aprove-
chaba sus últimos minutos de descanso antes de colgarse el
auricular para fumar un cigarrillo y tomar un refresco de cola
en la cocina de la empresa, así llamada porque tenía un mi-
croondas, mesas y sillas y varias máquinas expendedoras de
sándwiches y bebidas. Justo delante de él, dos compañeras
hablaban de amores, del jefe de sección y de algunos viajes
que les gustaría realizar. De pronto, una de ellas, con la que
Sebastian había cruzado en alguna ocasión unas palabras, afir-
mó entre la desolación y el desahucio: A mí nunca me han
escrito una carta de amor. A lo que la otra contestó: Pronto
es San Valentín; a mí, tampoco. A Sebastian el silencio que
siguió a estas detonaciones sentimentales le resultó ridículo,
más que nada porque el desconsuelo de sus compañeras se le
hacía enormemente fácil de remediar. Se puso en pie. Si que-
réis, os escribo una, dijo.
Las dos mujeres se miraron, y luego una de ellas dio un
paso hacia Sebastian. ¿Qué dices? El próximo martes os las
doy, dijo él. ¿Una a cada una? La compañera que se había que-
dado sentada alzó un poco la nariz al hacer la pregunta. Sí.
¿Distintas? Claro, coño, distintas; a Sebastian ya le estaba car-
gando la preguntadera generada por un ofrecimiento, a sus
ojos, tan claro como el agua. ¿Estás enamorado de nosotras?
Ambas mujeres rieron, se ruborizaron, se apoyaron la una en
la otra mientras aguardaban la respuesta de Sebastian. No, dijo.
Y añadió: Serán sólo literatura, no os las toméis en serio, ¿eh?
Claro que no, tío. Abandonaron entre risas la cocina y Sebas-
tian terminó su cigarrillo y se encaminó también hacia su
puesto. Por sobre la pantalla de su ordenador, durante toda la
tarde, vio a las dos compañeras a las que había ofrecido un
amor en falso mirarle de hito en hito, y mirar también a otros
compañeros telefonistas, sobre todo mujeres, los cuales, a su
vez, acababan reparando en él, cosa que no habían hecho en
los dos meses que llevaban de campaña. Algunos incluso le
señalaban con el dedo, o, más discretos, comunicaban al com-
pañero curioso el número de su cubil. Es el del 71. Estaba sien-
do la comidilla de toda la planta, con su ocurrencia. Esa mis-
ma noche, al llegar a casa después del trabajo, escribió las dos
misivas, en diez minutos cada una. Por la mañana, de camino
a la oficina, compró sobres horteras en un colmado chino.
Venían diez en el paquete. Durante la pausa para el café, una
compañera se le acercó. Sebastian ni siquiera sabía su nombre.
Hola, dijo. Hola, contestó Sebastian. Mira, he oído que les
vas a escribir una carta a esas dos, y me preguntaba si no te
importaría escribirme una también a mí. Sin problema, dijo
Sebastian. Muchas gracias. Sebastian vio alejarse a la nueva
demandante de cariño postal –en su cabeza ya anotaba carac-
terísticas físicas y estilo de vestir de la compañera, en vistas a
su declaración de amor– y, por fortuna, le dio el alto antes de
que saliera. Que cómo te llamas, preguntó. Además, esa mis-
ma tarde, una amiga de la chica del café fue a hablar con él.
Sebastian estaba atendiendo una llamada y, en cuanto acabara,
saltaría otra automáticamente. En los diez segundos que me-
diaron entre las dos llamadas, le dio el sí a escribirles sendas
cartas de amor febril a ella misma y a otras dos compañeras
más, en cuyo nombre también hablaba ésta. No fueron las úni-
cas en incorporarse al San Valentín de Sebastian, esa masiva
puesta en entredicho del sentimiento amoroso, pues, cuando
regresó a casa esa noche, no tenía ya sobres suficientes para
todas. Compró otros diez al día siguiente. Y otros diez el vier-
nes por la tarde. Necesitaba veintiséis, finalmente, pues ése
era el número total de telefonistas femeninas de su planta. No
todas le pidieron ser su apasionado corresponsal, pero enten-
dió que, ya que se ponía, les escribiría igualmente. Se dedicó
a ello a lo largo del sábado. Para él también suponía un estre-
no, pues nunca había escrito una carta de amor.

Enviado por MH el Sábado, Abril 5, 2014 - 18:47

Mientras añadimos este pequeño (!!) dato en la interfaz, aprovechamos el blog Actualidad para aclarar que las suscripciones de esta web son anuales. Muchas gracias a aquellos suscriptores que, aun no teniendo claro los plazos que aparejaba su suscripción, la llevaron a cabo y nos informaron de su lógico desconcierto.

Enviado por MH el Viernes, Abril 4, 2014 - 13:29

Los primeros, las primeras, el principio. Siempre es lo más emocionante. Aún no hemos hecho publiquísima la existencia de esta web, pues queríamos aportarle algunos contenidos nuevos y, también, ver cómo nos manejábamos con DRUPAL (aunque no sepamos exactamente qué es) y con la multitarea (tres blogs).

Con todo, ya hay algunos suscriptores, cuya generosidad y atención nos conmueven.

Muchas gracias, amigos.

Enviado por MH el Viernes, Abril 4, 2014 - 02:48

Del #108, en concreto:

...el columnismo: esa gran decepción, después de años de considerar, por puro romanticismo, que el articulista escribe contra algo, y en verdad escribe siempre a favor, particularmente de los lectores del medio donde le pagan, la descarada escritura complaciente de todo el espectro político; el columnismo, en definitiva, comida para perros...

Enviado por MH el Jueves, Abril 3, 2014 - 18:35

Ya era hora de saber qué opinaba Juan Mal-herido de 2666. Hoy ha empezado a subir los cinco posts que ha escrito sobre cada una de las partes de la obra más conocida de Roberto Bolaño. Empieza, lógicamente, con La parte de los críticos. Un extracto: 

Es, con suerte, un vodevil cultureta multinacional, el suma y sigue de un abono transporte para los aviones de Europa.

Enviado por MH el Miércoles, Abril 2, 2014 - 17:47

Granta Magazine acaba de poner on line la traducción de un capítulo de Trenes hacia Tokio, dentro de su último número, dedicado íntegramente a Japón. La traducción corre a cargo de Tom Bunstead.

The first train goes from Moka to Shimodate. It leaves at twelve minutes past six in the morning on a Tuesday. Moka station is five minutes’ walk from my house. Moka station is made in the shape of a train: the doors are done like the wheels, the windows in the building like the little windows, the east face is finished with a large metal circle like the snout of a steam engine. The actual steam engine is in an adjoining hangar. It’s the city’s pride and joy. (aquí)

Enviado por MH el Lunes, Marzo 24, 2014 - 13:19

Bienvenidos a Actualidad. Blog Mayestático.

Junto a Hikikomori y Lector Mal-herido, hemos decidido incorporar un nuevo blog a la web, del que esta pieza constituye el primer post.

Se trata de un blog abierto a todos los internautas y que estará encomendado a las novedades relativas a malherido.com (actualizaciones, mejoras, principalmente) y cuestiones de interés de la vida pública de Alberto Olmos (eventos, publicaciones, cosas así).

Estará escrito en primera persona del plural, pues su voz es la voz del equipo, de la web, de un colectivo impreciso que a lo mejor conforma sólo una persona o a lo mejor muchas más, según esté de controlada la psique.

Podéis plantear vuestras dudas sobre la web en este mismo espacio, aunque sugerimos la urgencia y formalidad de Contacto, pestaña que hay arriba a la derecha.

Eventualmente, podremos subir aquí textos inéditos de AO, o de otras personas, reseñas que nos interesen, entrevistas, e incluso posts de Hikikomori o Lector Mal-herido que, por las razones que sean, nos parece interesante compartir de modo más amplio.

Vamos viendo.

Enviado por MH el Domingo, Diciembre 29, 2013 - 03:49

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