Sálvame de verdad

Raudo 271:

Muy aficionado a esos programas de televisión útimos en los que el debate político es encendido y autorizado, pues a ellos acuden -uno diría que con entusiasmo- cargos electos de todos los partidos del país, y gracias a la facilidad con la que pueden visionarse esos espacios audivisuales a través de la red, me encuentro viendo la última edición de La Sexta Noche, en concreto el tramo de la discusión que atañe a si la intervención de Pedro Sánchez (PSOE) vía telefónica en el programa de cotilleos y miserias Sálvame fue apropiada o no, y reviento de pasmo al comprobar cómo el representante del PSOE (lógicamente), el del PP (menos lógicamente), el de IU (sin lógica alguna) y el de Podemos (ídem), amén de todos los periodistas allí presentes, aprueban la llamada al programa de cotilleros y miserias denominado Sálvame que efectuó el que podría llegar a ser, en algún caso, presidente del Gobierno de España, bajo la premisa colectiva de que "los tiempos" son los que son, y Obama en Estados Unidos también "baila" en programas de televisión, como asimismo parece que hizo Bush Junior, como aquel Clinton rijoso tocó su saxofón para millones de televidentes, y alguno de los tertulianos apunta que, obviamente, no puede decirse que los telespectadores de Sálvame sean ciudadanos de segunda, morralla o gente indocta, cuando lo que quiere decir es que también son votantes y su voto vale tanto como el del más ilustrado de los súbditos del Estado español: su voto al PSOE, su voto al PP, su voto a IU, su voto a Podemos (nadie sabe a quién va a votar una persona que ve Sálvame), por lo que todos, PSOE, PP, IU y Podemos, en La Sexta Noche, ante varios millones de espectadores, que probablemente ven también -muchos de ellos- Sálvame, asumen que esos millones de espectadores y votantes no quienen oír que son unos necios por seguir semejante espacio del corazón, de modo que ninguno de esos políticos en modo tertuliano puede decir lo que -me fuerzo a creer- piensan de verdad: que Sálvame es basura, que Sálvame es un programa de embrutecimiento de la ciudadanía, que cada hora de emisión de ese espacio es una hora de lavado de cerebro, reforzamiento de prejuicios y tópicos, linchamiento sin complejos de personas con nombre y apellidos para el disfrute general, muestra de enriquecimiento despiadado e irresponsable de sus productores y estrellas, ejemplo primero de todo lo que, ellos mismos (de PP a Podemos), dirán luego sin empacho que quieren cambiar.

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