La ley de McEwan

Otra novela corta de McEwan que se ha ventilado Juan Mal-herido. Parece que McEwan lo hace todo bien, aunque no le guste lucirse. Dice la reseña:

La clave de McEwan, según dicen los mismos contraportadistas de Anagrama, es su invisibilidad. Es un autor que no desgasta su voz, porque apenas tiene una voz propia, carismática y totalitaria. Está siempre, este buen hombre cejijunto -ver fotos de joven- un paso por detrás de su historia, al servicio de los personajes, sin estilo ni pretensiones.

Completa aquí.

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