Heisenberg en Ferrari

Cuánto ingenio: Heisenberg en Ferrari. El caso es que Juan Mal-herido ha leído lo nuevo de Jérôme Ferrari y hasta ha aprendido a ponerle las tildes a su apellido. Dice sobre El principio:

¿Qué principio? La verdad es que tomé de la biblioteca este libro ya sólo viendo el nombre del autor, Jérôme Ferrari, sin importarme ni la portada ni el título, con el solo recuerdo del placer absoluto de leer Donde dejé mi alma (Demipage), con la piedad también cósmica de no acordarme para nada deSermón sobre la caída de Roma (Random House), libro que ni siquiera -y eran 140 páginas- llegué a acabarme, y empecé El principio, principié, si echar siquiera un ojo a la contraportada, de modo que el principio podía ser el del mundo, podía ser el de la vida, podía ir de valores o podía ir de Llamadme Ismael, En un lugar de la Mancha o Saben aquel que diu, principios todos; pero iba de Heisenberg. 

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