Extractos

Seguimos analizando, en Lector Mal-herido, 2666, la obra cumbre -dicen- de Roberto Bolaño. Ayer publicamos el post correspondiente a la cuarta parte (la de los crímenes). Un trocito:

Hay que decir también contra este crematorio de personajes que su acumulación carece por completo de estrategia, de pauta, de la música de la muerte. Es todo muy monótono y se echa en falta una mejor orquestación.

En Hikikomori, AO se hizo eco (y sangre) de una reseña aparecida en un suplemento literario sobre su última novela. Dice:

Leer una crítica a una novela propia -nos dice Piglia en Crítica y ficción- es como "leer una carta destinada a otro en la que se habla de nosotros", y eso me tocó hacer hoy, leer una reseña a mi última novela, lectura que no me deparó sensaciones postales ni corresponsales, ni de fisgón, sino la deplorable constatación del fin de la crítica, o de su decadencia más espantosa.

También en Hikikomori se especula sobre la pobreza de Gabriel García Márquez:

...pues yo mismo y mis cuatro amigos, o muchos de ellos, si enfrentamos nuestras declaraciones de la renta, nuestras posesiones y frigoríficos, bien podríamos darnos el gusto de llamarnos pobres, y de afirmar que escribimos nuestros libros en la pobreza, muy míticamente...

Feliz lunes.

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