Estoy abajo de tu casa, Swann

Juan Mal-herido ha empezado la relectura de Proust. Sobre el primer volumen de la obra tiene una sugerencia:

Por el camino de Swann (próximamente, bajo mi influencia dictatorial y en Alba: Estoy abajo de tu casa, Swann) empieza con Proust que no se puede dormir. Ya sabéis: Mucho tiempo he estado acostándome temprano. Desde ese arranque trepidante, toda va a más. El momento de máxima tensión de todas estas emociones increíbles es un bollito mojado en té y engullido con cucharilla, desmigajado: así se tomaba la vida Proust.

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