El monologuista

El raudo de hoy de Hikikomori está dedicado a Miguel Lago, polémico monologuista. Éste es:

Después de dos horas de espectáculo, de monólogo, confirmo el parecido del personaje de Miguel Lago con aquel Juan Mal-herido que reseñaba libros un poco e incurría, mayormente, en todas las barrabasadas que le pasaran por la cabeza para completar la reseña, en especial frases moralmente altisonantes sobre mujeres, catalanes, razas no hegemónicas, tullidos y demás asuntos sensibles de la sociedad, y ver a Miguel Lago, escuchar sus "chistes", me procura una nueva dimensión para pensar mi propio "personaje", pues al igual que me divertía escribiendo sus delirantes enunciados, y al igual que muchos lectores se reían leyéndolos, me río y se ríen las 400 personas que llenan el teatro con las emulsiones de improcedencia del monologuista gallego, y piensa uno tantas cosas ante semejante contradicción -pues uno se ríe de cosas que no tienen gracia, incluso de asuntos con los que, fuera del teatro, uno puede estar rabiosamente comprometido-, entre ellas, que esto que podemos llamar post-humor carece de humor, incluso renuncia en muchos casos al mecanismo propio del chiste, y se centra en esa risa incómoda, nerviosa, de palparse el cuerpo como diciendo: ¿me estoy riendo, por qué me estoy riendo, qué me pasa que me río?, y lo que pasa, en verdad, es que este tipo de humor cruel y bruto desbloquea durante un instante el pacto común de respeto mutuo, y una frase tan simple y tan tonta como "Almería es una mierda" nos sorprende, primero, y luego nos hace gracia porque uno puede haber pensado que la ciudad de Almería es muy fea, y haberlo dicho entre amigos, pero nunca pensó que pudiera decirse en público: es la publicidad de nuestras opiniones negativas lo que genera humor, es la exhibición de ese capricho intolerante del gusto lo que nos mueve a una risa que nos acusa directamente, y por eso un monólogo tan polémico como el de Miguel Lago ha de verse como una experiencia de catarsis de valor incuestionable, porque al explorar los límites de lo que se puede decir, nos lleva a cuestionarnos qué es lo que habitualmente decimos y por qué lo decimos.

Más reflexiones y curiosidades en Hikikomori

Añadir nuevo comentario