Coca-cola es inmortal

Nuevo post en Lector Mal-herido donde se repasan varias novedades -o no tanto- para ahorrar papel y, mayormente, cerebro. Cuatro libros comenta hoy el ínclito Juan: Irse a Madrid, de Manuel Jabois, Chatarra, de Alejandro Hermosilla, El límite inferior, de Nere Basabe, y Sexo tras unos días sin vernos, de Tao Lin. Y deja esta peculiar reflexión:

Ha cerrado hoy el Café Comercial, donde no creo que se hiciera en verdad tanta literatura, pero al menos hacían buenos cafés. Las editoriales pequeñas e imprescindibles también cierran; cerrarán. Cuando uno nombra Salto de Página, Periférica o Jekyll and Jill está nombrando la muerte de la cultura; la muerte mañana. Esto es así y muchos autores no se dan cuenta nunca, hasta que pasa y ven que la vida es propiedad de las multinacionales, que nunca se puto mueren. ¡Coca-cola es inmortal! 

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