Áncora y delfín

Juan Mal-herido ha leído muy a gusto la novela sobre Aldo Manuzio que ha firmado Javier Azpeitia, titulada -a ver si vende- El impresor de Venecia. Un extracto de la reseña:

No se puede negar que la prosa de Azpeitia se inscribe, con la de Reig y Orejudo y Royuela, en una especie de Escuela Madrileña conformada a principios de los años noventa en una serie de bares ya echados a perder del barrio de Malasaña. Es una prosa española, leída de Galdós, simpática, sin ínfulas, de frase más bien cortita, apasionada por los diálogos castizos, por esas expresiones coloquiales de la calle Espíritu Santo, y al servicio siempre de unos personajes y de una trama. Luego siempre hay un poco de sexo como de tipo que se queda sin follar después de una fiesta. 

Completa aquí.

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